La Agencia Nacional de Seguridad en Carretera y Transporte de Estados Unidos, equivalente norteamericana de la Dirección General de Tráfico española, fue la primera institución en detectar la existencia de airbags falsificados prácticamente idénticos a los originales. Su apariencia exterior, con empaquetado, logos, sellos de homologación y certificación, era exacta, pero su funcionamiento presentaba serias deficiencias: la bolsa amortiguadora podía no inflarse en caso de colisión o era posible que piezas metálicas y plásticas del mecanismo saliesen despedidas a gran velocidad.
En España, David de Diego Tudela, miembro de la Comisión de Seguridad Vial y Movilidad de APCAS, destapó este asunto, que afecta a 56 modelos, y del que se ha hecho eco Tráfico y Seguridad Vial, revista editada por la DGT. En su número 219 incluye un reportaje en el que se pulsa la perspectiva de diversos agentes relacionados con este ámbito y en el que se señala que APCAS ya había dado la voz de alarma y había alertado a sus profesionales para que comprobasen debidamente los airbags y su procedencia.
En dicho artículo, Juan Carlos Calvo González, miembro de la citada Comisión, puntualiza que no se ha detectado ningún airbag falsificado, "pero, como la venta a través de internet es universal, todo podría ser". Los dispositivos comercializados por este canal se vendían a un precio demasiado inferior al de los originales, aspecto que debería haber despertado las sospechas de los compradores.
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