La diferencia entre las tasas de mortalidad masculina y femenina es mayor en la franja de edad que va desde el comienzo de la juventud hasta la década de los cuarenta años, en personas solteras y en los que viven en entornos rurales, con gran desigualdad económica y tasas altas de desempleo. Así lo aprecia Luis Gómez Jacinto, catedrático de Psicología por la Universidad de Málaga, en Diferencias de sexo en conductas de riesgo y tasas de mortalidad diferencial entre hombres y mujeres, obra publicada por Fundación Mapfre en la que, para probar estas hipótesis, analiza datos entre 1975 y 2007 en España.
Las mayores diferencias de mortalidad se dan en comunidades como Andalucía, Asturias, Canarias, Cantabria, Extremadura, Galicia y Murcia, donde las desigualdades sociales son mayores. En opinión de Gómez, las circunstancias adversas reafirman la predisposición natural de muchos hombres a enfrentarse a la realidad con más dificultades que las mujeres e incrementa su tendencia al riesgo, lo que les conduce a comportarse de manera más agresiva y violenta en determinadas circunstancias de la vida, incrementándose así los índices de mortalidad masculina por causas externas.
El libro también destaca que entre las primeras causas de mortalidad externa en el periodo estudiado se encuentran los accidentes de tráfico, el principal motivo de muerte masculina durante la juventud, seguido del suicidio y las lesiones autoinfligidas, como golpes, cortes y quemaduras, entre otras.
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